Un programa de 6 semanas para reducir tus niveles de saturación dedicando 30 minutos al día a quien de verdad importa: TÚ.
¿Sabías qué...
Muchas mujeres de esas edades saben lo que pesa ser la mujer capaz. Porque no solo hacen su trabajo, sino que se implican cada día emocionalmente para dar el mejor resultado. Y da igual que sea por cuenta ajena o que sea emprendedora. Al final del día se lo llevan a casa.
Pero el problema es que, al llegar a casa, el lugar donde deben recuperar su energía es solamente la continuación de la batalla. Una batalla que empieza a las 4 de la mañana con la sensación de que, al despertarse, ya llegan tarde a todo.
La solución que ya no soluciona nada.
Muchas mujeres, y no lo digo yo, lo dicen los datos que puedes ver en cualquier web, apostaron a que con un poco de ayuda “farmacológica” podrían superar esa sensación de no llegar a todo.
Quizás con unos suplementos naturales.
O haciendo yoga dos veces por semana.
Pero al final ninguna de esas soluciones clásicas les ha funcionado de forma permanente. Son la solución de todos los problemas menos de los suyos y sienten que tienen que hacerse las fuertes e intentar salir de esta saturación como sea: siendo más productiva, apretando los dientes, o con algún retiro de fin de semana que no desconectó nada.
Porque solamente “arreglan” el síntoma. Y no el problema de fondo que siempre vuelve a salir
Lo que ellas dicen de El Proyecto Invisible.
Lo que de verdad cambia las cosas es crear hábitos que te den las herramientas para gestionar esa sensación de no llegar a todo. Esa saturación de “la vida”.
El proyecto invisible te da exactamente eso.
Un grupo donde escuchas a otra mujer...
ponerle las palabras exactas a ese mismo agotamiento invisible que a ti te ahoga, y donde por fin sientes que algo cambia en cómo lo cargas.
La experiencia en grupo te permite mostrarte vulnerable ante personas que te ayudan a reencontrarte y volver a ser fuerte de verdad.
En cada sesión semanal tendrás una oportunidad de abrirte y sentirte libre, de expresarte y mostrarte como eres, junto a otras mujeres que sienten y viven situaciones similares a la tuya.
Cada semana hablaremos de nuestros personajes internos, de nuestros bloqueos y de la fuerza de comunicar esas palabras que nos hacen libres.
Y luego, cada día, dedicarás unos minutos a redactar tu página matutina. Un ejercicio que te vacía de todo lo que no aporta nada y te ayuda a reconducir la energía hacia tu objetivo diario.
Solo necesitas dar el paso.
El proyecto invisible es el nombre de lo que yo viví.
Por fuera, mi vida era la de una mujer sólida que había construido su propio patrimonio y emigrado para reinventarse.
Durante más de veinte años sostuve un vínculo donde, poco a poco, me fui borrando, transité duelos profundos en una soledad interna enorme y cuando llegaron los problemas de salud y la pérdida de mi útero, me tragué el dolor en silencio para poder seguir funcionando.
Funcionaba tan bien que me volví invisible.
Mi transformación comenzó una noche. La primera noche. A oscuras.
Tomé una cartulina, tracé un círculo imperfecto de tinta negra y me senté en el centro. La sensación era de que aquel círculo era mi vida. Y que se me había quedado pequeña. Así que comencé a romperla y a hacer el círculo más grande.
Y cuanto más grande era el círculo, mejor respiraba.
Esa noche aprendí que ser fuerte no era dejar de ser fuerte. Sino que no tenía porque serlo sola. Uní a la mujer analítica con la artista que llevo dentro. La estructura con la sensibilidad. Y aprendí que los límites los ponía yo donde yo quisiera y que eso significaba elegirme.
Eso es lo que te propongo vivir en “El proyecto invisible”.
Recorrer el camino que yo recorrí y que me permitió quitarme esa sensación de saturación
La felicidad constante es una utopía que está más cerca de qué haces con lo que te pasa que con lo que te pasa en realidad
Pero lo que ayuda mucho, y eso sí que lo conseguimos en las sesiones grupales de “El proyecto invisible”, es saber qué quieres y recuperar tu capacidad de elegir.
Porque es la diferencia entre despertarse a las 4 de la mañana con la mandibula tensa pensando en todo lo que tienes que hacer ese día y despertarte a las 4, ver que te quedan dos horas para levantarte, darte la vuelta y seguir durmiendo tranquilamente.
Cuando te eliges a ti por encima de lo que te dicen que deberías sentir esa saturación desaparece.
Y “El proyecto invisible” es la herramienta que vas a usar para conseguir el cambio. 6 sesiones grupales en 6 semanas donde vas a poner tus límites, los que te acercan a tu objetivo personal. Y la guía en audio semanal para empezar a trabajar cada sesión y entender qué te estaba impidiendo lograrlos.
Porque al final, mantener tu energía alta, cuando tu mente está saturada es un ejercicio de tanto desgaste emocional que te impide enfocarte en lo que de verdad quieres lograr.
Otros Participantes opinan
Quedan pocas plazas para la cuarta edición de "El proyecto invisible"
Comenzamos en sept-26
aún no me siento preparada
Pero me encataría seguir leyendo sobre El Proyecto Invisible, a través de la newsletter «El Diario de los invisible».
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